“Esta vieja casa, solar de antaño de la familia Vargas de la Rosa, que en repetidas ocasiones fuera albergue del General Bolívar en su paso por la ciudad de Pamplona, fue también última morada y sitio de velación del General Anzoátegui, cuyas cenizas reposan para siempre bajo el suelo de nuestra ciudad, en terrenos de la antigua catedral.
En la alcoba mortuoria de la casa permaneció la espada del General durante el resto del siglo XIX. Ella sobrevivió a los despojos de decenas de guerras civiles porque fue respetada por los ejércitos en su paso por Pamplona. Con ocasión del Centenario de la Batalla de Boyacá fue adquirida por la Gobernación de Boyacá y hoy forma parte de la colección del Museo Nacional.
La Presidencia de la República ha donado una réplica de esa espada que perteneciera al ilustre oficial venezolano, elaborada en los talleres del Servicio Nacional de Aprendizaje “SENA”. Con ocasión al bicentenario del natalicio de Anzoátegui ya se había donado la primera réplica a su ciudad natal, Barcelona, Venezuela.