Camilo Daza, el aviador Pamplonés


Fue el primer colombiano que en el año 1919 pilotó un avión, y es considerado el precursor de la aviación colombiana, y es toda una historia de vicisitudes y de glorias, por la grandeza de un ideal soñado y ambicionado, la aviación.

A pesar de haber nacido en una ciudad tan reconocida como Pamplona, en 1898 y pasar la infancia en el aislamiento de La Caldera, una hacienda montañosa de las inmediaciones, Daza se halla unido desde el principio a la corriente universal sobre el desarrollo de la aeronáutica

Su vida fue toda una vocación de vuelo. En 1907, tenía Camilo Daza ocho años de edad, cuando, en La Caldera, hacienda de su padre cerca a Pamplona en el Municipio de Mutiscua, arrancó un bastidor de una ventana, se lo sujetó por la parte de la espalda y se arrojó del tejado.

La casa era de dos pisos y el golpe fue duro con el rústico riso, Camilo permaneció sin conocimiento toda una semana a consecuencia del golpe recibido. Se le fracturaron ambos brazos, la nariz empezó a deformársele y desde entonces conservó una cicatriz.

Camilo Daza tenía facilidad de comprensión de los artefactos mecánicos. A la edad de 13 años, construyó sólo un barco de vapor, que los vecinos de Pamplona admiraban viéndolo navegar en la pila de agua de la casa. 


Sus padres lo matriculan en la Escuela Industrial de Tarrasa, cerca de Barcelona. Allí entre los muchachos, el tema consistía en la aviación, y Camilo se enteró de que había un piloto que había realizado la hazaña de atravesar el Canal de la Mancha. 


Conoció también un piloto español, Salvador Elila, que en un aparato construido por él, se elevaba los domingos sobrevolando el Parque de Montjuich. Se hicieron amigos y Camilo se entusiasmaba más y más. Ya sus padres, le habían manifestado su horror por una profesión que siempre iba aparejada con la muerte, y le retiraron los auxilios para que así desistiera. 

Camilo no desistió y sigue estudiando con el fin de sostenerse y a la vez ahorrar unas pesetas, se empleó como camarero en un hotel, luego en una panadería, por último como obrero en una fábrica de botones. 

La falta de auxilios de sus padres, no lo obligó a desistir de sus propósitos y fue así como en 1919, fue el primer colombiano que manejó un avión, y en marzo de 1920, obtuvo de la Curtis el diploma de piloto y de mecánico de aviación. 

En España adquiere un avión al que le dio el nombre de Santander, que vendría a ser la primera máquina de su género conocida en Colombia, cuyo primer vuelo se realizó el 2 de septiembre de 1922en Cúcuta. Primera empresa de Aviación: El avión Santander

Posee el Norte de Santander la supremacía de que en su territorio se hubiera constituido la primera empresa cuyo objeto era el desarrollo de la aviación. Fue la Compañía Nortesantandereana de Aviación, constituida por cincuenta socios; parientes y familiares de Camilo, admiradores y amigos. 

Cuando fueron los empresarios a donde el padre de Camilo a solicitar su aporte para la empresa de aviación, él respondió con estas palabras: Qué más quieren ustedes que contribuya, yo pongo el muerto. 

Felizmente Camilo se encargó de desmentir el pesimismo de su padre y con vocación y capacidad, salió airoso con la Empresa Nortesantandereana de Aviación, empresa con un capital social de $5.000 oro, con el cual Camilo viajó a España a adquirir un avión. 

Lo adquirió y fue armado con licencia de la fábrica francesa Cuadron Con motor Samlson, de ochenta caballos de fuerza. 

Camilo viajó a España acompañado del copiloto Joaquín Cayón, a quien Camilo solicitó su ayuda para escoger el tipo de avión, para posteriormente llevarlo aCúcuta, después de realizar pruebas de rigor sobre la máquina y conocer su funcionamiento. 

El avión así adquirido, conocido y probado su funcionamiento, fue totalmente desarmado por el propio Camilo y su ayudante, quien estaba al tanto de todos los detalles de la máquina y su funcionamiento. 

Una vez desarmado fue empacado cuidadosamente en cajas de madera y embarcado hacia Curazao, en el mismo barco viajó Camilo rumbo a Colombia. 

Era intención de Camilo armar el avión en Curazao para traerlo en vuelo directo a Cúcuta, con escala en Maracaibo, Venezuela. Después de desempacado y armado el avión y hacer algunas exhibiciones en Curazao, declaró en la isla que el avión iba a ser el primer avión comercial colombiano. 

Realizada la exhibición del vuelo en la isla, surgieron las dificultades de aprovisionamiento de gasolina y otros factores como la capacidad del tanque de combustible que era demasiado pequeño para el radio de acción del vuelo de Curazao a Maracaibo, y de esa manera el proyecto de Camilo se vio frustrado. Ante tales dificultades se procedió a desarmar el avión y a empacarlo cuidadosamente y embarcarlo rumbo a Maracaibo en tránsito para Cúcuta, Colombia. 

Llegado el barco al Puerto de Maracaibo, Camilo procede como era su propósito, a desembarcar y armar el avión para llegar a Cúcuta piloteando su avión. Empero, surge un episodio perjudicial para Camilo. 

El gobierno de Venezuela del entonces dictador Juan Vicente Gómez, pensó que el avión iba a ser utilizado por los enemigos del gobierno, para bombardear el palacio presidencial. 

Y cuando el avión estaba listo para emprender viaje a Cúcuta, se hizo presente un pelotón de soldados armados que de inmediato apresaron a Camilo e incautaron el avión. 

Llevado Camilo Daza por los soldados al General Gómez, éste, ordenó sacarlo inmediatamente del país, después de un interrogatorio donde él explicaba cual era el propósito como aviador de llevar el avión a Colombia, para darle impulso a la aviación comercial, razones que no fueron aceptadas. Dejado en libertad e incautado el avión, le ordenaron abandonar el territorio venezolano antes de veinticuatro horas. Salió Camilo en una motocicleta facilitada por un compatriota de Maracaibo con rumbo a Cúcuta, dejando el avión a la intemperie cerca del Lago de Maracaibo, expuesto a las inclemencias de la naturaleza y los efectos corrosivos de la brisa marina. 

Llega a Cúcuta y denuncia lo sucedido en Maracaibo y el atropello del cual fue víctima, y de inmediato se trasladó a Pamplona, a solicitar de sus paisanos, amigos y familiares apoyo para la devolución del avión. Se dirigió entonces al Ministerio de Relaciones Exteriores para que el gobierno hiciera directamente la reclamación al gobierno de Venezuela, de Cancillería a Cancillería. 

Le escribió al amigo y pariente, presidente de Colombia de esa época, el General Ramón González Valencia, reclamación que exitosamente culminó con la entrega del avión después de más de un año del incidente e incautación del avión. 

A fines del año 1921 el Gobierno de Venezuela, hace entrega del avión que ya había sido desarmado sin técnica, ni Cuidado y empacado desordenadamente y lo embarcaron rumbo a Colombia víaPuerto Villamizar para luego ser embarcado en ferrocarril y transportado a Cúcuta. 

Llegado el avión a Cúcuta y faltándole algunas piezas para complementar la empresa de Camilo. Piezas enmohecidas, el fuselaje oxidado, el caucho podrido de las ruedas, podrida la lona de las alas y el motor casi inutilizable. El primer vuelo sobre Cúcuta

La armada y adecuación tuvo que hacerse con elementos rudimentarios, habiéndose empleado lona de la que utilizaban para la hechura de enjalmas para las cabalgaduras, alambre de cobre para remplazar algunos cables carcomidos y oxidados, y tantas otras cosas para su adecuación y funcionamiento. 

En esa labor, Camilo empleó cuatro meses, faltándole solamente la bobina de arranque del motor para poder ponerlo en funcionamiento y prender el motor. Bobina, que gracias a Don Enrique Raffo, ciudadano italiano que acababa de traer a Cúcuta el primer automóvil Ford, se la facilitó para así, lograr superar esa emergencia como la del funcionamiento del motor. 

Una vez acondicionado el funcionamiento del avión, se le dio el nombre de Santander y se invita a numerosos personajes de la ciudad, del comercio, del gobierno, de la industria, de la banca, de la prensa y pueblo en general, al campo aéreo Alonsito al vuelo experimental del avión. 

El vuelo resultó fallido, porque el motor no respondió con la fuerza y potencia como Camilo lo esperaba para levantar vuelo. Dicho fracaso causó gran desconcierto entre los asistentes, ya que el avión iba a ser destinado a labores comerciales. Empero, Camilo emprendió de nuevo la tarea de reparación de la máquina, hasta encontrar la falla y ponerlo en condiciones y funcionamiento perfecto. Camilo no solamente era aviador, sino también mecánico. 

Nuevamente cita al campo aéreo, y con gasolina comprada en la botica de Don Enrique Meoz, inició los preparativos de poner a funcionar el motor. Y ese día, a las nueve de la mañana, despegará el avión surcando el espacio y dominando las alturas en medio del batir de pañuelos blancos y aplausos. 

Sobre la hazaña y el éxito de Camilo, el insigne escritor Gómez Garrido escribió así: 

Ojazos que oscurecían la misma luz vesperal capaces de fundirlos hasta los cilindros de la aeronave; bocas como para brindar carmín de rosa y aroma a todos vecinos, páramos, cabelleras de oro, semejando los claveles de nuestros valles, chorros de libras esterlinas, según hablara el barbudo avileño; y negras, brillantes y castañas enloquecidas allí lucieron como por salmo, mientras que el alma y el corazón férvido de invocaciones revolaban también por lo más alto de los espacios siderales el gran Camilo. 

De esta manera Camilo Daza, abrió paso a la aviación comercial en Colombia, con la ayuda de los que habían aportado dinero para comprar el avión y el orgullo para que un coterráneo hubiera cumplido tal hazaña. 

Sobre este hechos histórico, escribió don Pedro María Fuentes el autor de Efemérides cucuteás: 

Septiembre 3 de 1922. Primer vuelo del avión “Santander”. Por primera vez los espacios cucuteños fueron surcados por el vuelo atrevido del aeroplano “Santander” del Norte, y cuyo este alto honor de ser primer aviador que se aventura en la violación de nuestras regiones etéreas, corresponde al señor Camilo Daza, dilecto hijo de Pamplona y lleno de merecimientos y de honores auténticos por su larga labor prestada a la Aviación de Colombia. 

Histórico documento. 

Grato testimonio, suscrito por el Gobernador del Departamento doctor Víctor Julio Cote, el Secretario de Gobierno, señor F. Valencia; el Comandante de la Brigada, General J. Rojas Tejada; y otros empleados y ciudadanos, hacen constar: Presenciamos el vuelo que efectuó con lucimiento y destreza el señor don Camilo Daza en el aeroplano “Guadrón”, de la Compañía de Aviación del Norte de Santander, hábilmente preparado por el experto señor Antonio Fité, y aterrizó en el aeródromo de “Alonsito” municipio de San José de Cúcuta, septiembre 2 de 1922. 

Habiendo constituido un éxito el vuelo del aeroplano piloteado por Camilo, siguió realizando vuelos con carácter comercial y de paseo por la ciudad y sus alrededores, y estableció tarifas de valor de $35 por persona, para volar sobre la ciudad y valles de Cúcuta con duración de 30 minutos y por entrar al campo de Alonsito a presenciar el despegue y aterrizaje del avión 0,3 centavos. Esas tarifas se cobraban para pagar deudas contraídas y gastos ocasionados por la traída y reparación del avión. 

El primer pasajero que sobrevoló los valles de Cúcuta fue el Doctor Benito Hernández Bustos quien rehusó favorecido en una rifa efectuada en el club del Comercio. 

Cabe destacar, que Benito Hernández Bustos, estaba muy lejos entonces de sospechar el destino político y las posiciones que él desempeñaría, como Gobernador del Norte de Santander, Ministro de Guerra, destino que iría a acompañarlo más tarde, como lejos de sospechar, que el vuelo en el avión Santander de Camilo Daza, acondicionado después de los daños sufridos por haber estado expuesto a la intemperie cerca al Lago de Maracaibo, vendría a convertirse en uno de los pasajeros del desastre aéreo y así encontrar la muerte cerca a Bucaramanga en un avión moderno y técnicamente acondicionado, tripulado y guiado con radio-ayudas por una torre de control de vuelo. 

Cabe destacar, que el segundo pasajero del avión Santander que sobrevoló los valles de Cúcuta, fue la señorita Sofía Ruiz. Cada vez que el avión aparecía en los espacios cucuteños, constituía una verdadera novelería, las gentes salían a las calles, otros subían a los cerros más altos a observar el vuelo y verse perder entre las nubes. El avión Bolivar

Los destrozos ocasionados por la brisa salina marina al dejarlo en Maracaibo y la falta de repuestos genuinos para el acondicionamiento técnico del avión, acortaron la vida del aparato, y un día cualquiera, Camilo tuvo que considerarlo inservible, porque el aparato no respondía y al prenderlo y calentar el motor se fundieron las bielas. Así terminó la odisea vivida y existencia del primer avión bautizado Santander como homenaje al Departamento. 

Le sustituirá el avión Bolivar, que llegado a Colombia, realizó su primer vuelo sobre la sabana de Bogotá, piloteado por el aviador norteamericano William Knox Martin, quien desistió a tan arriesgadas experiencias y lo vendió a Jorge Clopatosky, este a su vez contrató al francés Macahux para llevarlo a Cúcuta. 

Fue así como el aviador francés Macahux trajo el avión, en vuelo desde Bucaramanga, cumplido el 13 de febrero de 1923, llevando como copiloto al colombiano Clopatosky y en esta forma estableciendo una línea aérea entre las capitales de Santander del Norte y Sur de Santander y constituyéndose el aviador francés Macahux el segundo aviador que sobrevoló los cielos y colinas cucuteñas. 

El avión tenía capacidad para dos pasajeros, y en los vuelos realizados quiso ser uno de los pasajeros el General Leandro Cuberos Niño, y no obstante que el avión era para dos pasajeros quiso que lo acompañara una persona diferente al piloto, cosa imposible en las limitaciones del espacio del avión. Finalmente fue convencido el General de hacer el vuelo en las condiciones no exigidas por él y el vuelo se realizó exitosamente el pilotaje de Camilo Daza. 

Este avión fue comprado por Camilo en la suma de $13.000 oro y fue Camilo quien le dio el nombre de Bolívar. 

El avión Bolívar piloteado por Camilo Daza, incursionaba por las ciudades de Pamplona, Chinácota, Cúcuta y los pueblos El Rosario, San Cayetano, Santiago, Salazar de las Palmas y demás pueblos del departamento. 

Los cronistas de la prensa hacían emocionadas crónicas, muchas veces poéticas descripciones de los vuelos y llamaban al aviador Nieto de Ícaro por el personaje de la mitología, y el avión era llamado Clavileño por alusión al caballo de madera de Don Quijote. 

Igualmente los cronistas lo llamaban Pájaro prodigioso que turba con la música de la hélice la atmósfera tranquila de nuestras mañanas. 

En uno de los vuelos sobre la ciudad, sucedió un episodio donde surge la anécdota; volaba el avión sobre la Plazuela del Libertador, (hoy edificio Santander) y estaban las fiestas julianas en pleno entusiasmo, toreaba un diestro español y había realizado una estupenda faena de capa y muleta. 

Se disponía a ejecutar la suerte de la muerte del toro cuando, según la leyenda, en esos momentos aparece en el espacio sobrevolada la plaza el avión a baja altura y como aproximándose al ruedo, todos se quedaron mirando el avión, y el diestro también suspende la suerte de la espada y olvidó, que estaba frente a su enemigo, y el toro lo embistió y lo hizo rodar por la arena y el público solo se dio cuenta del hecho cuando el avión se perdió de vista. 

Camilo Daza aterriza en Pamplona

Camilo sobrevuela su ciudad natal, Pamplona, y aterriza no obstante que la ciudad carecía de un campo de aterrizaje por estar circundada por montañas y cerros elevados. Con grande entusiasmo salió Camilo de Cúcuta con rumbo a Pamplona, donde la gente lo esperaban. 

De pronto, aparece el avión entre las nubes buscando la pista improvisada para aterrizar, el avión giraba y Camilo observaba para aprovechar un claro mediante, ya de la única botella de gasolina que le quedaba porque el público enloquecido había invadido el campo y obstaculizaba el aterrizaje y podía ocasionar una tragedia. 

Camilo, para evitar una desgracia, estrelló el avión contra un cerezo que afortunadamente a nadie se le ocurrió subirse al árbol, solo que el Comandante del batallón se había colocado cerca al cerezo con sus hijos quedando cubiertos por el ramaje y restos del aparato estrellado sin sucederles daño alguno. Este ha sido el primer aterrizaje de un avión que Pamplona presencia, en el año 1923. 

A Camilo se le llamó también El cóndor pamplonés y las crónicas no se dejaron esperar y comentar a los pocos momentos de la llegada, y aparecen en las esquinas grandes carteles que lo saludaban. 

A los homenajes civiles tributados a Camilo se suman los de los eclesiásticos y militares. Repican las campanas en todas las iglesias, a las cuatro de la tarde, copa de champaña y retreta de gala en el Casino Militar. 

Habla el comandante militar y el director del periódico y hacen entrega a Camilo Daza de una medalla de oro. A las ocho de la noche lo esperaba un retrera en el Club del Comercio. En esta vez los discursos corren por cuenta del señor Alcalde y del presidente del Club y a continuación un gran baile al que asistieron las principales familias y sociedad de Pamplona. 

Esa noche de se abre la suscripción para los gastos de la reparación del avión y en el Seminario, el Padre Luís Pérez Hernández (más tarde obispo de Cúcuta) hace saber al piloto que el día de la llegada lo miraban y aplaudían los futuros sacerdotes, cuyos ojos no se levantan del libro sino para admirar el paso de alguna gloriosa aparición y cuyas manos que eran ungidas no ovacionan sino los hechos que de aplauso son dignos, por nobles y por grandes. La hazaña de haber aterrizado en el Colegio Provincial de los Hermanos Cristianos, fue realizada el día 16 de marzo de 1923, después de sobrevolar los cerros la Laguna, Chivo y Garabatos que son los cerros que circundan la ciudad de Pamplona. 

Se inicia la reparación del avión. Dos mecánicos se ofrecieron para trabajar en la reparación, un señor Briseño, bogotano y otro pamplonés, Emilio Mantilla, quienes se convirtieron en los primeros mecánicos de aviación. 

Camilo empezó por pedir los principales repuestos a la casa constructora, entre ellos, el ala y el alerón izquierdo. Luego adelantó la reconstrucción con elementos que se consiguieron en Pamplona. Al motor por fortuna no le pasó nada pero hubo que asegurarlo nuevamente al cuerpo de la nave. 

Un carpintero pamplonés fabricó el fuselaje, un latonero, el tanque de la gasolina, los arrieros suministraron las lonas para los forros, los cables de la luz y demás conexiones constituyeron un flexible cordaje complicado, los tacones de zapatos sirvieron de amortiguadores del tren de aterrizaje, y Emilio Mantilla hizo una hélice nueva. 

Después de varios meses de espera, llegaron los repuestos de los Estados Unidos, transportados a lomo de mula desde Puertos Wilches a Pamplona. 

Mientras llegaban los repuestos pedidos, Camilo miraba y estudiaba los alrededores de Pamplona para escoger el sitio de despegue y que sirviera de aterrizaje para emprender vuelo. 

El avión ya reparado y se encontraba listo, pero hubo que desarmarlo en parte para el transporte al campo elegido, a 15 km de Pamplona por camino de herradura, se encargó del transporte a 50 soldados y algunos presos. 
Segundo vuelo sobre Cúcuta. 

Una vez listo el avión en el campo acondicionado para el despegue, Camilo pidió al mecánico Mantilla que lo acompañara en el vuelo a Cúcuta, invitación que Mantilla no aceptó y dijo: Las lágrimas de mi madre y los ruegos de mi novia me lo impiden, muchas gracias, pero no voy a acompañarlo. 

Al campo de despegue del avión se hicieron presentes los hermanos de Camilo, autoridades militares y varios médicos que iban provistos de sus maletines con el instrumental, e inclusive contaban con una camilla. Camilo los miraba sonriente y les decía hombres de poca fe. En realidad el avión no tenía brújula y tampoco pudo arreglar el altímetro, indispensable para la seguridad. 

El avión así acondicionado, pesaba ahora 30 kilos de exceso, el cambio del tanque de la gasolina construido por el latonero pamplonés daba 15 litros de mayor capacidad al tanque, así como otros implementos acondicionados con mayor peso. 

Camilo prendió el motor y esperó su funcionamiento, respondió y despegó del improvisado campo, llegando sin contratiempos a Cúcuta. Otros vuelos

Después Camilo fue invitado a visitar otros muchos municipios nortesantanderanos, y escogió a Salazar de las Palmas. Allí el terreno estaba en mejores condiciones y no tan quebrado como el de Pamplona. 

Camilo utilizó una pista acondicionada y medida por un experto del Ministerio de Guerra de Colombia de 140 metros. 

De Salazar de las Palmas, regresó nuevamente a Cúcuta y preparó vuelo a Bucaramanga. Ya los periódicos El Deber y Vanguardia Liberal, con títulos destacados a todo lo largo de las primeras páginas anunciaban la visita de Camilo Daza a Bucaramanga. 

Y así, sin brújula ni altímetro, pues le fue imposible montar la primera en la cabina, que no le dio resultado ni los barómetros que ensayó para remplazar al segundo, realizó el vuelo que él decía que había volado a 6.000 metros de altura para hacerles quites a los elevados cerros de esa ruta Musticua, Arboledas, Toma Bacueche y otros más elevados. El 27 de octubre de 1923 vuela de Cúcuta a Salazar de las Palmas por primera vez, con un rotundo éxito, acompañado del secretario de la Alcaldía Carlos Arturo García, y aterriza en una improvisada pista. Hazañas como llegar a Pamplona y Salazar de las Palmas desde el año 1923 a 1979 no han vuelto a ser realizadas. Fue así como Camilo Daza aterrizó felizmente en el Hatillo. 

Camilo Daza, contrajo matrimonio en Bucaramanga con la señora Genoveva Mojica, el 27 de marzo de 1926. 

Del matrimonio hubo siete hijos en total, tres hombres y cuatro mujeres. De estas murió una en España. De los hijos varones siguieron la carrera de la aviación el mayor Alvaro y Guillermo, como navegante en el Océano Atlántico, para los casos que Avianca tiene que valerse del mar. Marina Daza es su unica hija que vive hoy en dia. 

El Aeropuerto Internacional Camilo Daza, lleva su nombre a gestiones realizadas por el presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas, Juan Agustín Ramírez Calderón, ante la Aeronáutica civil, como homenaje a Camilo Daza en la inauguración de las instalaciones del Aeropuerto, siendo presidente de la República Misael Pastrana Borrero, y Ministro de Obras Públicas Argelino Durán Quintero y colocando una placa que dice: Homenaje a quien el 2 de septiembre de 1922, por primera vez sobrevoló los valles de Cúcuta

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